No sé si serán imaginaciones mías pero llevo un par de semanas asistiendo atonita a un despliegue de medios a lo “niñas de Alcácer”. Llego a la conclusion de que hay un estrato de la prensa sensacionalista que ha pasado del amarillismo al amarillo más escandaloso, el amarillo chillón.

Me refiero al bochornoso espactáculo y escarnio público del caso del bebé fallecido por culpa de un error de 1 enfermera novata en el servicio de neonatología.

Si bien es cierto que hubo una negligencia y que es algo terrible (la dejaron sola, había mucho trabajo y no entendía de esos temas),  hay errores que por desgracia suceden. Como siempre en España, buscamos al culpable que en este caso es víctima (enfermera inexperta joven a la que han dejado sola con un bebé enfermo), le juzgamos, pensamos que todo está solucionado y a otra cosa.

Los medios están sin noticias y aprovechan cualquier excusa para exprimir como sanguijuelas cualquier suceso. Por eso no tienen ningún tipo de pudor en entrevistar a la comunidad marroquí (que ya solo falta que se añada que esto ha ocurrido porque se atiende peor a bebes extranjeros que a los nacionales) o el lugar donde el pequeño féretro va a ser enterrado. en serio, verídico…. Antena 3, en el programa Tal cual lo contamos…

Pero cuando pensaba que ya no se podía ir más allá, cuando parecía que habían exprimido el dolor de la familia, del pueblo de origen, cuando parecían haber destrozado lo suficiente a la enfermera (que actualmente está en un psiquiátrico), viene el colmo de la desvergüenza…. Telemadrid decide darnos los Buenos días del jueves 16 de Julio (imposible localizar imágenes pero fue entorno a las 11,15 am) con un muñeco nenuco, del que usan los niños/as en sus juegos, al que le habían colocado un gotero y varias sondas…. El medio en sí, había invitado a un médico con su bata blanca y con pinta de ser muy profesional y experto, que  trataba de hacernos entender la distancia entre las dos vías (la correcta y la que causó la muerte del bebé) y de lo que hizo la enfermera que provocó su muerte. Nos tranquilizaba diciendonos que era habitual y que se trata de un error.

Fue en mis 20 minutos de café y lograron que se me atragantara…..

Y no espabilamos porque  nos encanta sacar sangre, terror, miedo, dolor… y recrearnos sobre él. Solo así entiendo programas especiales sobre el  accidente en Barajas (donde se tachó poco menos al piloto o al mecánico que de “asesinos” por no hacer bien su trabajo), el show sobre las niñas de Alcacer o el caso de la niña Mariluz (con el consiguiente escarnio para quien menos culpa tuvo de la liberación del asesino – la secretaria- en vez de quien decidió – el juez-), los reporteros pegándose por obtener el primer plano de los muertos en cayucos,  o preguntas falsamente bien intencionadas e improvisadas de pseudo periodistas hacia el padre de Marta del Castillo del tipo ¿Sabía usted que a la misma hora en que llamaba a su hija ella ya estaba muerta en la vivienda tal? Que ya solo le faltaba por hacerle un comentario del tipo qué casualidad tan increible si hubiera llegado a la vivienda del asesino y se hubiera encontrado a su hija desangrándose…..

Sigo pensando que la profesión de periodismo y más aún, quienes las ejercen de esta manera, necesitan revisar su código personal de ética y un chequeo médico competo, por si  resulta que han dejado de ser humanos desde que les dieron el carné de prensa.

Y es que es vergonzoso… simplemente vergonzoso…. ¿Hace falta ver a un mozo en Sanfermines muriéndose fotograma a fotograma? ¿Hace falta juzgar en público a una profesional sin conocer nada más que cometió un error involuntario fruto de la inexperiencia? Me pregunto ¿Por qué este escarnio? ¿Es por ser el bebé de una madre que murió de gripe A? ¿Es porque es verano y no hay más noticias? ¿Es porque se trata de una noticia fácil de comentar porque ya esta juzgada de antemano?¿Por qué no se da el mismo trato a cada muerto por error médico y no solo de 1 enfermera???

En fin, cada día me alegro más de elegir no haber sido periodista… Cuánto se echa de menos la escuela elegante y profesional  de la gran Rosa María Calaf.