Vivimos en una cultura de la droga. Desde la mañana cuando tomamos cafeína o tefilina, hasta la noche, en que podemos relajarnos al volver a la casa, con un aperitivo alcohólico, o un inductor del sueño como un somnífero, recetado por el medico.

Utilizamos diferentes sustancias, que afectan sobre el Sistema Nervioso Central, para enfrentar estas peripecias de la cotidianeidad. Muchos además se activan a medida que trascurre el día, aspirando nicotina. Aún cuando las drogas han estado presentes en todas las culturas y en todas las épocas, el consumo de sustancias es cada vez más permisivo, esto hace creer a las personas “que no sucede nada si se consume”.

No obstante, nada más lejos de la realidad… actualmente el perfil de las personas drogodependientes ha cambiado. Se introduce una amplia gama de perfiles (amas de casa o empleados enganchados a ansiolícos, por ejemplo) y se intensifica el % de personas politoxicómanas.

La sociedad española, coloca el problema de las drogas, por debajo de cuestiones como el terrorismo, vivienda, desempleo, economía, inmigración, delicuencia..  ya que se percibe como algo lejano y marginal, que corresponde a pueblos chabolistas. Sin embargo, aumentan los estratos sociales, hay tipos de sustancias según edad, música, tribu urbana….

Y es que la drogodependencia es una enfermedad. No, no me lo he inventado… lo dice la OMS y así lo demuestran estudios médicos en los que se ven deterioros en el córtex , de aquellas personas con algun tipo de adiccion. Por este motivo, muchos profesionales identifican la drogodependencia como una enfermedad crónica como la diabetes que requiere una intervención y tratamiento a largo plazo o de por vida, en la mayoría de casos.

Se trata de una dependencia psíquica, porque la persona siente una imperiosa necesidad de tomar droga o, en caso contrario, un desplome emocional cuando no la ingiere y una dependencia física producida por los terribles síntomas de abstinencia al no ingerirla.

Esta enfermedad se caracteriza por su cronicidad y gravedad. Son habituales las recaídas, la sustitución d euna sustancia por otra o la negación del problema (sobre todo en sustancias socialmente más admitidas como alcohol), fruto de la desestabilización y fragilidad de estas personas y su ambiente.

Esto me lleva a preguntarme… ¿hay personalidades con componentes predispuestos mental o geneticamente a la adicción? Si la drogodependencia es una enfermedad y las consecuencias del consumo provocan una discapacidad  (enfermedades psíquicas, minusvalías físicas, enfermedades de transmisión..) ¿por qué no se perciben a estas personas como enfermos? ¿Y por qué cuesta que la sociedad los trate como tales?

El Luisma ya no es el perfil actual de peprsona drogodependiente…. ya no.

¿Qué opináis vosotros/as?