La familia de mi padre y de mi madre emigró desde Galicia y Andalucía al pais vasco, en la decada de los 60.

Mis padres, se conocieron en Bilbao y, mis hermanos y yo, somos la primera generación “vasca” de la familia. Ellos, se quedaron aquí, pero cuentan historias de cómo hay primos, vecinos o tios que decidieron marcharse a Alemania, Suiza o Argentina.  Estos ultimos, nunca volvieron a España y, en alguna  de sus cartas, hablan de su tierra, con añoranza y tristeza, porque con los años, ha dejado de ser suya.

Mis padres, nos han contado, cómo fueron las primeras semanas en Bilbao. Cómo algunos les llamaban “muertos de hambre” o “maquetos”, por el hecho de venir a prosperar, huyendo del hambre o miseria existente en sus tierras.

Un colchon, la matanza…. poco más. Mi madre aún recuerda su mantón de manila. No lo pudo traer a Bilbao. Sus raices, sus amigos, sus bienes materiales, quedaron relegados a la necesidad de trabajar para salir adelante, en una España muy diferente a la que tenemos ahora.

Y ellos prosperaron. Porque, por encima de todo, venían a trabajar y se sobrepusieron a desprecios de todos aquellos que se creian superiores, solo por el hecho de haber tenido la suerte de nacer o vivir en aquel pueblo o ciudad con trabajo.

Por otra parte, mis tios llegaron a Argentina. Les recibieron en la llamada “casa de España” o “casa del viajero”. Era una especie de hotel donde pasaban las primeras semanas, hasta que encontraban trabajo. Les cobraban, una vez tenian algún ingreso. Las empresas, les buscaban allí y les ofrecian empleo. La mayoria de las veces muy precario, pero era trabajo. Lo aceptaron.

Mucho tiempo ha pasado de esto. Pero no debemos olvidarnos de nuestra historia y, mucho menos, repetir alguno de los errores pasados.

Son malos tiempos. La reciente decisión del Banco Mundial de modificar sus parámetros para definir la pobreza ha ‘creado’ más de 500 millones de pobres oficiales en el mundo. Si hasta hace poco el umbral de la pobreza se situaba en el dólar diario de ingresos, ahora son 1,25 dólares por persona y día los que separan a 1.400 millones de pobres del resto del mundo.

Estas personas, en situación mucho más precaria de lo que nunca llegaron a estar mis padres, son, con nombre y apellidos, el rostro de aquellos que pronto buscarán un futuro en alguno de los paises más privilegiados. Y, en estos momentos, España es uno de estos paises.

La pregunta es ¿qué queremos que recuerden sus hijos? ¿cómo queremos recibirles? ¿cuáles son sus derechos y deberes? ¿y los de los paises ricos?

Malos tiempos para migrar, malos tiempos para la pobreza…. El blog inmigracion, una oportunidad, muestra en un post este video que ayuda a entender cómo éramos y cómo son aquellos que vienen... La inmigracion es “el fenómeno”.  Sin embargo, está compuesta por millones de nombres anónimos que luchan por salir adelante en un medio hostil, desde el desarraigo que provoca estar lejos de tu tierra y  de tu familia.

Decía Valderrama, en su cancion “el emigrante” (que tantas veces, hizo llorar a mi abuela), “Cuando sali de mi tierra, volví la cara llorando, porque lo que más queria, atrás me lo iba dejando. LLevaba por compañera a mi virgen de san gil, un recuerdo y una pena y un rosario de marfil. Adios mi españa querida, dentro de mi alma te llevo metida, aunque soy un emigrante jamas en la vida podre olvidarte”.

¿Cuantas canciones, en cuantos idiomas, se estaran cantando  en estos momentos por muchos emigrantes que estaran tomado un avion, un autobos o un cayuco?

Para más información:

– La pelicula  Un franco, 14 pesetas, es una muestra de esas historias, que muestra las condiciones en las que algunos españoles emigraron a Suiza.

Juanito valderrama “el emigrante”