Leo en El Pais una noticia que me recuerda a la semana que he pasado en tenerife en vacaciones. Durante este año han llegado a Canarias 368 menores. El gobierno canario no dispone de centros suficientes para atenderlos en condiciones por lo que trasladará a  algunos menores a la peninsula. Como informacion adicional comentar que los menores no pueden ser repatriados si no se contacta con sus familias y hay garantias de que se pueden hacer cargo de ellos. Menos aun si desconocemos su nacionalidad.

Sinceramente, no queria ir a la zona sur de Tenerife. No queria ver el escenario donde llegaban los cayucos a canarias. Trabajo con poblacion en situacion de vulnerabilidad y no queria ver esa imagen. No necesito verla para solidarizarme con estas personas, para que me entristezca esta situacion, para que me enfaden los motivos por los cuales una persona se juega la vida en un viaje que, con toda seguridad, yo no resistiría. No, no queria ver el macroteatro guiri donde todo estaba escrito en perfecto ingles o aleman, donde los horarios se ajustaban al reloj norteeuropeo y donde en mitad de todo ese perfecto oasis, surgia una pequeña isla que no encajaba en el megaturistico puzzle de 4 estrellas.

Pero fui. Por determinadas circunstancias fui.

Os vi mientras devorabais un bocadillo que os dieron educadores, voluntarios o policia. con la mirada perdida en la playa, en el olor a crema solar, chiringuito y requemazon de guiri aleman. No aparentabais mas de 13 o 14 años y os vi. Cuando os traen a Madrid muchos sois mas mayores. Alli, en aquel instante, pensé en qué estaba haciendo con vuestra edad, en lo que estaba haciendo aquella niña inglesa con su vikini y su rojita piel, con sus padres, apunto de comer en aquel chiringuito. Está claro que, nacer unos centimetros mas arriba o abajo en el mapamundi tiene diferencias vitales.

Supe inmediatamente cómo habiais llegado al puerto de los cristianos (los chandal, la bolsa de picnic..) y estabais tan perdidos…Los que llevaban mas dias  guiaban al resto entre las sombrillas de la playa o en la sombra de los bancos donde estaba sentada.

Me senti una estupida y snob europea echandome crema solar en la playa… estaba de vacaciones y esperaba tomar un barco en una excursion.

Pero alli estaba yo. No acababais de llegar, creo que no.. aunque quizas os soltaron porque no habia sitio en ningun centro. O porque la prueba de muñeca dijo equivocadamente, que erais mayores de edad. O quizás los educadores os llevaron de excursión a la playa y teniais un par de horas libres…

No hablé con vosotros a pesar de que observabais como nos untabamos de crema. Os miré discretamente y me sumí en estos pensamientos que ahora escribo. Llegó la hora de tomar el barco y me marché. Actué como una turista más, espectadora en directo de esta triste realidad que nos “enmaquetan” los telediarios de las 3.

Vi muchos subsaharianos en tenerife durante la semana que estuve pero me quedo con la mirada perdida de esos niños, estaban tan delgados…. miraban fijamente. No creo que entendieran donde estaban, qué hacer…  Tambien me quedo contigo, chico del medano. Me conmovio tu mirada perdida hacia el mar. Tu no me viste pero yo si… no quise interrumpirte.

Queremos impedir que vengan pero vienen. Vienen huyendo de la guerra, del hambre, de gobiernos corruptos sustentados por intereses europeos  o yankis. Son consecuencia de la colonizacion, del odio, de la avaricia humana. Y llegan. Claro que vienen… ¿quien no lo haria? 7  o 10 dias en una pequeña embarcacion sin apenas comida ni agua. No, no hay baño. La mayoria no sabe nadar y a veces el motor falla y el viaje dura mas y la cosa se complica porque deben deshacerse de los compañeros muertos o, como en uno de los ultimos cayucos llegado a almeria, de sus hijos.

Y los que llegan… los  medios de comunicacion no advierten como están. Quemaduras por el sol en alta mar durante el “viaje”, desnutrición, miedo, angustia…. se agarran a la policia costera como si fueran un trozo de tierra.

Es el viaje de la verguenza, del hambre y deseperacion y, mientras no demos soluciones validas para que estas personas puedan tener opciones realistas de prosperar en sus paises, seguiran acudiendo. Ellos y ellas con o sin hijos, mas o menos mayores. Explotados, vejados o prostituidos.

Nuestra obligación es hacer algo. La directiva europea de la verguenza no colaborará a solucionar los motivos por los cuales estas personas se ariesgan a morir para darles una vida mejor a los que dejan atras. Los chicos a los que vi forman parte de esa inmigracion ilegal de la que nos quieren prevenir para que nuestro bonito estado de bienestar no se hunda…. bueno, pues que miren a los ojos de esos niños y se lo digan.